Coahuila

Autos chinos en Saltillo y Ramos Arizpe: ¿por qué preocupan a la industria local?

Autos chinos generan preocupación en Coahuila por su impacto en la industria de Saltillo y Ramos Arizpe.

Autos chinos en Coahuila amenazan la industria en Saltillo y Ramos Arizpe / Foto: Carlos Ferreira
Autos chinos en Coahuila amenazan la industria en Saltillo y Ramos Arizpe / Foto: Carlos Ferreira

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Copiar Liga
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El crecimiento de las ventas de vehículos fabricados en China en el mercado mexicano comienza a generar preocupación entre representantes del sector automotriz, particularmente en regiones como Saltillo y Ramos Arizpe, donde existe una amplia concentración de armadoras y empresas proveedoras de autopartes.

Manuel Montoya Ortega, director general del Clúster Automotriz de Nuevo León, advirtió que el avance de las unidades provenientes del país asiático podría estar limitando el crecimiento de la producción nacional, debido a que una parte importante de los automóviles comercializados en México no incorpora componentes fabricados en territorio nacional.


El fenómeno ocurre mientras las ventas internas mantienen un comportamiento positivo, pero la producción y las exportaciones presentan retrocesos durante los primeros siete meses de 2026.

¿Por qué preocupa el crecimiento de los autos fabricados en China?

La principal preocupación del sector es que el incremento en la venta de vehículos en México no necesariamente se está traduciendo en una mayor producción dentro del país.

De acuerdo con Montoya, entre enero y julio de 2026 la producción automotriz nacional disminuyó 0.7 por ciento, mientras que las exportaciones retrocedieron 0.3 por ciento. En contraste, las ventas dentro del mercado mexicano aumentaron aproximadamente 5 por ciento.

La diferencia entre ambos indicadores ha llamado la atención del sector, debido a que una parte importante de los vehículos que están cubriendo la demanda adicional proviene de importaciones.

El representante empresarial señaló que aproximadamente una tercera parte de los vehículos vendidos en México son fabricados en el país, mientras que una proporción considerable corresponde a unidades importadas, particularmente procedentes de China.

Dentro de las importaciones asiáticas también existen marcas que cuentan con operaciones de producción en México y que pueden ingresar determinados volúmenes bajo condiciones comerciales específicas. Sin embargo, otra parte corresponde a fabricantes que no cuentan con plantas de producción en territorio mexicano.

Para el sector automotriz, esto representa una diferencia importante porque las unidades importadas directamente desde China generan actividad comercial, pero no necesariamente la misma demanda para las plantas ensambladoras y proveedores establecidos en México.

¿Cómo podría afectar esta situación a Saltillo y Ramos Arizpe?

El impacto potencial resulta especialmente relevante para Saltillo y Ramos Arizpe, debido a la importancia que tiene la industria automotriz en la economía de esta región de Coahuila.

En ambos municipios existe una amplia red de empresas relacionadas con el ensamblaje de vehículos, fabricación de componentes, logística, transporte y suministro de autopartes. Por ello, cualquier modificación en los niveles de producción de las armadoras puede tener efectos que se extiendan a diferentes sectores de la cadena productiva.

La preocupación expresada por Montoya parte de que los vehículos fabricados en China llegan al mercado mexicano con una estructura de costos y precios que les permite competir de manera agresiva.

El especialista cuestiona que estos automóviles puedan incrementar su participación en el mercado mexicano mientras la producción norteamericana permanece prácticamente estancada.

Para las empresas instaladas en Coahuila, el problema no se limita a la venta de vehículos terminados. Una reducción en la producción de automóviles también puede disminuir la demanda de piezas, componentes y servicios proporcionados por compañías proveedoras.

En ese escenario, la pérdida de participación de mercado de los vehículos producidos en Norteamérica podría trasladarse hacia distintos eslabones de la cadena automotriz que opera en Saltillo y Ramos Arizpe.

¿Qué está pasando con la producción automotriz frente al aumento de las ventas?

El comportamiento registrado durante 2026 muestra una diferencia entre el mercado interno y la fabricación de vehículos.

Mientras los consumidores mexicanos están adquiriendo más automóviles, la producción nacional no ha registrado un crecimiento equivalente. Para Montoya, esta situación debe ser analizada con atención porque una parte del aumento en la demanda está siendo atendida por vehículos importados.

El director del clúster automotriz incluso estimó que la producción nacional podría cerrar el año prácticamente estable, alrededor de 4 millones de unidades.

A esta situación se suma el crecimiento de los vehículos eléctricos provenientes de China, segmento en el que los fabricantes asiáticos han incrementado su presencia internacional.

Montoya consideró que el fenómeno representa uno de los principales retos para la industria mexicana, debido a que la llegada de automóviles fabricados completamente en el extranjero puede reducir las oportunidades de crecimiento para las empresas que producen vehículos y autopartes en México.

El escenario adquiere una dimensión adicional ante la revisión del T-MEC, ya que las reglas de origen, los aranceles y las condiciones de competencia para la industria automotriz norteamericana forman parte de las discusiones que podrían definir el rumbo del sector.

Para Coahuila, el tema resulta particularmente relevante. La entidad cuenta con una de las concentraciones automotrices más importantes del norte del país y miles de empleos dependen directa e indirectamente de las armadoras y de sus proveedores.

Por ello, el crecimiento de las importaciones chinas no solo representa una disputa por consumidores, sino un desafío para mantener la producción, la proveeduría y el valor agregado generado dentro de la región.

La discusión planteada por el sector automotriz no busca únicamente medir cuántos vehículos se venden en México, sino determinar dónde se fabrican, qué porcentaje de sus componentes se produce en Norteamérica y cuánto de esa actividad económica permanece en entidades como Coahuila.


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