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VIDEO | Depresión masculina invisible: 8 de cada 10 suicidios en México son de hombres

Hoy, en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, alertan sobre la depresión masculina oculta y que 8 de cada 10 casos fatales son varones.


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En el marco de la conmemoración de El Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas advierten sobre una crisis silenciosa que continúa afectando profundamente a la sociedad mexicana. Durante décadas, los estereotipos de género han impuesto la idea de que los hombres deben "aguantarse" y no mostrar debilidad, propiciando que trastornos como la depresión pasen desapercibidos. 

En entrevista exclusiva para POSTA CDMX, el Dr. Gerardo Cabrita, gerente médico de Adium México, profundizó en los retos clínicos, sociales y preventivos de esta problemática que cobra miles de vidas al año.

¿Por qué la depresión en los hombres no se manifiesta con tristeza?

A diferencia de la imagen tradicional de la depresión, caracterizada habitualmente por llanto, apatía o tristeza profunda, en los varones el trastorno suele adoptar formas atípicas debido al fuerte peso de los estigmas culturales y la presión social que les impide expresar sus emociones de forma abierta. Sobre esta realidad que invisibiliza el padecimiento y eleva drásticamente el riesgo de fatalidades, el especialista explicó:

"Ocho de cada diez suicidios en México corresponden a hombres, en el 2023 según las cifras registradas, 9,072 suicidios en México y 80.6% correspondieron a hombres. Eso es una señal muy clara de que necesitamos reforzar la prevención, la detección temprana y la atención en la salud mental [...]. El hombre se aguanta, vamos a decirlo de una manera muy coloquial, muy popular, se aguanta más el expresar sus emociones y eso va a tener un costo muy alto."

Dr. Gerardo Cabrita, gerente médico de Adium México.| Foto: Mario Flores

Dr. Gerardo Cabrita, gerente médico de Adium México.| Foto: Mario Flores

Esta resistencia cultural a manifestar vulnerabilidad provoca que los varones carguen con malestares emocionales severos durante largos periodos sin recibir diagnóstico. Al normalizar el sufrimiento en silencio, el trastorno avanza de manera silenciosa hasta fracturar por completo el bienestar individual, afectando el entorno familiar y laboral antes de que se reconozca la necesidad de acudir con un especialista.

¿Cuáles son los errores más comunes al identificar este trastorno?

Confundir los cambios de conducta con simples "problemas de carácter", mal humor pasajero o atribuirlos de forma aislada al abuso de sustancias es uno de los principales obstáculos que enfrentan las familias y los entornos laborales para detectar el problema a tiempo. Al detallar cómo se enmascara clínicamente el trastorno en el día a día, el Dr. Cabrita señaló:

"La irritabilidad es como la expresión en el hombre de estar deprimido, lo vamos a ver en el trabajo, no se siente a gusto, se siente inconforme, pero también en su casa, o sea, busca pelear muchas veces, se encuentra también en otras situaciones que al mínimo estímulo pues hace más problema de lo que debería ser y todo eso pues son cambios que uno debe ir viendo de estado de ánimo."

Reconocer estos focos rojos es fundamental para evitar diagnósticos erróneos o juicios equivocados que tachen al individuo de conflictivo. Cuando la agresividad verbal, la intolerancia ante situaciones cotidianas o el consumo excesivo de alcohol se vuelven constantes, es imperativo dejar de minimizarlo como un mal día y atenderlo como una manifestación clínica directa de sufrimiento psíquico.

¿Qué factores hacen que los jóvenes de 15 a 34 años sean los más vulnerables?

Las estadísticas oficiales del INEGI reflejan que las tasas de suicidio han incrementado notablemente a lo largo de las décadas, golpeando con especial fuerza a los sectores más jóvenes de la población y evidenciando una preocupante ruptura en la comunicación y en las redes de apoyo tempranas. Al analizar este sector altamente vulnerable, el médico indicó:

"Esto está asociado mucho a que se está perdiendo de alguna manera aquella comunicación en edades tempranas con el grupo familiar, con los adolescentes. Hay que afrontarlos, hay que abordarlos a ellos, preguntarle cómo se sienten [...] porque ellos van a tener mucha susceptibilidad a cambios de conducta, se aíslan más a los problemas, se pueden hacer incluso consumir sustancias nocivas [...] incertidumbre y desesperanza."

La presión académica, la falta de expectativas económicas y la exposición a entornos de alta exigencia generan en las nuevas generaciones un profundo sentido de desesperanza ante el futuro. Si a esto se le suma el aislamiento digital y la falta de espacios seguros de escucha en el hogar o la escuela, el cóctel emocional se vuelve sumamente peligroso para los adolescentes y adultos jóvenes.

¿Qué rol deben jugar las empresas y las escuelas en la prevención?

Combatir este desafío de salud pública requiere dejar atrás los juicios y construir entornos seguros donde se normalice hablar de lo que se siente, eliminando frases invalidantes y promoviendo la intervención directa sin temor a empeorar la situación de la persona afectada:

"La prevención en este tipo de situaciones comienza por generar espacios donde hablar de las emociones sea algo normal. Tanto en las empresas como en las escuelas, como en nuestros hogares, debemos acercarnos a los trabajadores, a los familiares cuando notemos cambios en el comportamiento [...]. Lo que sí puede ayudar es preguntarle directamente a ese trabajador o a esa persona, ¿qué ha pensado?, ¿si lo ha hecho?, ¿en hacerse daño o en quitarse la vida? Preguntarle no va a provocar en esa persona el suicidio, por el contrario puede ayudarle."

Muchas veces la depresión en hombres es vista como cambios de humor sin algún riesgo en su salud mental.| Foto: Asofarma México

Muchas veces la depresión en hombres es vista como cambios de humor sin algún riesgo en su salud mental.| Foto: Asofarma México

Los centros de trabajo y las instituciones educativas tienen la responsabilidad ética y social de capacitar a sus equipos para detectar señales de alarma y desterrar la cultura del silencio. Promover programas de bienestar emocional y erradicar prácticas de presión excesiva no solo mejora el clima laboral o escolar, sino que crea una red de contención vital que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

¿Hacia dónde va el panorama de prevención y qué opciones hay en México?

Si bien las estrategias de salud pública enfrentan retos complejos debido a la naturaleza multifactorial del fenómeno —que se repite tanto en países en desarrollo como en naciones altamente desarrolladas—, existen herramientas institucionales de apoyo inmediato y alternativas de tratamiento clínico eficaces:

"Hay una línea de autoayuda o de ayuda en estos momentos que es la línea 800 de atención en salud mental (Línea de la Vida al 800 911 2000). Esa está libre, esa está en todas las redes sociales en caso de que la persona la necesite [...]. La depresión es una enfermedad tratable y como es una enfermedad tratable no se trata solamente de ponerle ganas, muchas veces la depresión requiere atención profesional y una detección oportuna."

El abordaje médico actual cuenta con alternativas terapéuticas y farmacológicas modernas que ofrecen mínimos efectos secundarios y devuelven la calidad de vida al paciente sin los estigmas del pasado. Difundir la existencia de líneas telefónicas de asistencia gratuita y garantizar el acceso a servicios especializados son pasos ineludibles para contener la incidencia a nivel nacional.

¿Qué mensaje final se le puede dar a un hombre que se siente rebasado?

Para cerrar, el gerente médico de Adium México envió un mensaje directo y urgente a aquellos padres, trabajadores, hermanos o compañeros que hoy atraviesan por un momento crítico, experimentan insomnio o irritabilidad constante, pero temen buscar apoyo por miedo a ser juzgados:

"El hombre puede hablar y no es una señal de debilidad de sus emociones. Específicamente, esas frases de que los hombres no lloran o 'échale ganas' minimizan el problema, pero en este caso siempre va a ser mejor escuchar cómo se siente el hombre y orientarle a un tratamiento [...]. Necesitamos normalizar conversaciones sobre emociones y salud mental, digamos para que estos hombres puedan pedir ayuda antes de llegar a las situaciones críticas."

Romper con los mandatos de la masculinidad hegemónica es un acto de valentía y responsabilidad hacia uno mismo y hacia los seres queridos. Reconocer que la salud mental requiere atención profesional es el primer paso para sanar; la ayuda existe, el tratamiento funciona y nadie tiene que enfrentar una crisis en solitario.

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