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Esa es la advertencia del Laboratorio de Estudios Espaciales y Prospectiva Territorial del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuyos modelos proyectan que para 2040 la Zona Metropolitana alcanzará alrededor de 23.4 millones de habitantes y continuará expandiendo su mancha urbana hacia municipios del Estado de México e Hidalgo.
Los investigadores advierten que, de mantenerse la tendencia actual, la región enfrentará mayores presiones sobre el acceso al agua, la vivienda, el transporte, el empleo y el medio ambiente, por lo que llaman a abandonar la planeación fragmentada y comenzar a pensar la capital como parte de una sola megalópolis.
La ciudad seguirá creciendo, pero no al mismo ritmo
Aunque el crecimiento poblacional de la Ciudad de México se ha desacelerado en los últimos años, la expansión urbana continuará. De acuerdo con las proyecciones de la UNAM, la zona metropolitana sumará cerca de dos millones de habitantes adicionales para 2040 y ocupará más de 450 kilómetros cuadrados nuevos cada década.
Para Roberto Ramírez Hernández, responsable del Laboratorio de Estudios Espaciales y Prospectiva Territorial, el problema no radica únicamente en el crecimiento de la ciudad, sino en la falta de preparación para atenderlo.
"Como país no estamos acostumbrados a la planeación", señaló el investigador para un texto de la universidad, y además subrayó la importancia de construir escenarios que permitan anticipar los retos de los próximos 10, 15 o 20 años.
Una expansión que llegará al Estado de México e Hidalgo
Los modelos desarrollados por el laboratorio muestran que la expansión urbana se concentrará principalmente hacia el norte y nororiente de la Zona Metropolitana, alcanzando municipios como Axapusco, Texcoco y Tizayuca.
Ante este escenario, Ramírez Hernández advirtió que será indispensable garantizar desde ahora servicios básicos e infraestructura para esas zonas, pues el crecimiento urbano ya ha provocado la ocupación de áreas protegidas y la urbanización de sitios considerados de riesgo, como barrancas.
De continuar esta tendencia, explicó, la metrópoli podría convertirse en una ciudad más costosa, más contaminada y menos eficiente, con consecuencias directas en la calidad de vida de millones de personas.
Agua, transporte y vivienda: los retos del futuro
El especialista señaló que la planeación urbana debe anticipar necesidades fundamentales como el abastecimiento de agua potable, la generación de empleos, la construcción de vivienda y el fortalecimiento del transporte público.
A diferencia de otros temas, destacó que algunos proyectos de movilidad ya comienzan a incorporar una visión metropolitana, ejemplo de que los problemas de la región no pueden resolverse únicamente desde los límites administrativos de la Ciudad de México.
Bajo esa misma lógica, consideró que otros desafíos, como el manejo de residuos sólidos o el control de emisiones contaminantes, también requieren estrategias conjuntas entre la capital, el Estado de México e Hidalgo.
¿Cómo se hizo el estudio para verlo como una megalópolis?
El Laboratorio de Estudios Espaciales y Prospectiva Territorial, creado en diciembre de 2025 dentro del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, utiliza modelos matemáticos, estadísticos y de econometría espacial para analizar cómo evolucionan las ciudades y generar escenarios que sirvan de apoyo para las políticas públicas.
Su principal llamado es dejar atrás la planeación aislada entre municipios y alcaldías para construir una visión regional que permita anticipar los desafíos del crecimiento urbano antes de que sus efectos sean más difíciles y costosos de atender.
Como resume Roberto Ramírez Hernández, "debemos pensar la Ciudad de México como una megalópolis", una perspectiva que, afirma, permitirá preparar a la región para los retos de las próximas décadas.