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Posta CDMX visitó La Casa de Semillas Toxinachcal, ubicada en la zona chinampera de Xochimilco y parte de la Corena (Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural de la CDMX).
Ahí, conversamos con Clara Soto Cortés, coordinadora del proyecto y responsable del banco de germoplasma, para aclarar mitos y entender la importancia de conservar el cempasúchil nativo.
En este laboratorio se resguardan semillas nativas de la Ciudad de México para asegurar que sigan existiendo, aún frente al cambio climático.
Conservamos la gran diversidad de germoplasma o semillas nativas del suelo de conservación de la CDMX, siempre en diálogo con las y los agricultores, que son los guardianes de semillas
Clara Soto -
El banco no solo almacena semillas: también acompaña a productores, realiza análisis y capacita para que ellos reconozcan la diferencia entre semillas nativas, híbridas y transgénicas.
Se realizaron pruebas de PCR en tiempo real para descartar presencia de semilla transgénica. A la fecha, los resultados han sido negativos. En la Ciudad de México no se siembra cempasúchil transgénico
Soto -
Para la bióloga, la confusión proviene del uso del término “transgénico” para referirse a las flores híbridas. Sin embargo, explica que no son lo mismo: mientras lo transgénico significa que está alterado con genes de otros organismos, lo híbrido es resultado del cruce selectivo de dos variedades de la misma especie.
Variedades mexicanas: aroma, color y herencia cultural
En México existen hasta el momento 35 especies nativas registradas del género Tagetes, pero las más importantes son:
Tagetes erecta – conocida como cempasúchil de corte
Tagetes patula – llamada “clemolito” o de botón pequeño
Tagetes lunula – conocida como cinco llagas o cempasúchil de campo
Las más tradicionales son de porte alto, con un solo botón y un aroma profundo que asociamos con las ofrendas.
El aroma característico es único de las semillas nativas. Por eso la gente combina especies en la ofrenda: de las nativas viene el aroma; de las híbridas, la parte ornamental,
Soto -
¿De dónde salió el mito de la “flor china”?
Para la especialista, esta idea errónea se popularizó porque la flor se parece a las flores de papel de seda (papel “china”) usadas en manualidades.
No se trata de una especie china. Lo que hicieron fue asociarla con las flores que se elaboran con papel china. Ni la semilla es de origen chino,
Especialista -
Si bien el Tagetes se cultiva también en Asia y África, su principal uso fuera de México es industrial. En China se emplea para extraer carotenos, pigmentos utilizados —por ejemplo— para darle color al pollo de granja.
Una parte de las semillas híbridas que se siembran en México, como la variedad comercial Marvel o Marigold, son de origen estadounidense. Pero eso no le quita lo mexicano a la flor que vemos en mercados y ofrendas.
Aunque la semilla sea de origen estadounidense, el trabajo de campo lo realizan agricultores de la CDMX. Lo que se ve reflejado es el trabajo de más de 100 productores mexicanos
Soto -
Sin embargo, aclara que hay una diferencia importante entre estas semillas híbridas y las nativas, debido a que las primeras deben comprarse año con año porque pierden vigor, mientras que las nativas se pueden guardar y sembrar cada temporada sin degradarse.
El banco de germoplasma en Xochimilco no solo protege el cempasúchil: resguarda biodiversidad clave para enfrentar el cambio climático.
“Si no conservamos esta diversidad genética, el día de mañana no vamos a tener nada: ni alimento ni flores. Por eso es importante que los productores sepan que tienen un espacio donde su semilla puede conservarse por más de diez años,” enfatiza Soto.
Elegir flores producidas en México, especialmente las de semillas nativas, ayuda a sostener a decenas de familias que dependen de esta temporada.
A la par que conservamos tradiciones, apoyamos a un gran número de productores que se sostienen económicamente del Cempasúchil