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ARMY: quiénes son las fans de BTS que en CDMX lograron mover a Profeco

ARMY, fandom de BTS, se ha convertido en una comunidad organizada con impacto real: en la CDMX presionaron por precios justos y a nivel global han impulsado causas sociales.


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En los últimos días, el nombre de BTS volvió a dominar la conversación digital en México tras anunciarse su regreso al país. 

Pero junto con la emoción, también surgió una polémica: los precios de los boletos. Lo que parecía una queja más en redes sociales terminó escalando a otro nivel cuando las ARMY, el fandom oficial del grupo, lograron que la Profeco interviniera para exigir transparencia y precios justos en la venta.

Lo ocurrido en la Ciudad de México no es un hecho aislado, sino parte de un fenómeno mucho más amplio que explica por qué este fandom es considerado uno de los más organizados y poderosos del mundo.

Un collage que muestra el alcance global del fandom de BTS. Foto: Redes sociales

Un collage que muestra el alcance global del fandom de BTS. Foto: Redes sociales

¿Quiénes son las ARMY y por qué son diferentes?

ARMY es el nombre con el que se identifica la comunidad global de seguidores de BTS. No se trata de un grupo homogéneo: hay personas de distintas edades, géneros y contextos sociales. En México, y particularmente en la CDMX, el fandom tiene una presencia activa y bien estructurada a través de fanbases, cuentas informativas y redes de apoyo.

A diferencia de otros fandoms, las ARMY no solo se organizan para apoyar lanzamientos musicales o conciertos. También comparten información, coordinan acciones colectivas y participan activamente en debates sociales y de consumo.

¿Cómo se organizan las ARMY?

Una de las claves del poder de las ARMY está en su forma de organización; lejos de ser espontánea, funciona a través de una red bien estructurada de fanbases locales, nacionales e internacionales que operan principalmente en redes sociales como X, Instagram y Telegram.

Un reflejo de la pasión en México: a la izquierda, una multitud de fans. Foto: Redes Sociales

Un reflejo de la pasión en México: a la izquierda, una multitud de fans. Foto: Redes Sociales

Estas fanbases se encargan de difundir información verificada, coordinar acciones colectivas y marcar líneas claras sobre cómo participar: desde enviar correos formales a instituciones, hasta usar hashtags específicos o evitar la desinformación. En muchos casos, también establecen horarios, guías y mensajes modelo para que las acciones tengan mayor impacto.

En el caso de la Ciudad de México, esta organización permitió que cientos de personas actuaran de forma simultánea como consumidoras informadas, elevando una queja que normalmente se queda en redes hasta convertirla en un tema atendido por Profeco. El resultado no fue una protesta improvisada, sino una presión sostenida y estratégica.

Esta lógica se repite a nivel global: las ARMY entienden su fuerza como colectiva, no individual, y saben que coordinarse es la diferencia entre hacer ruido y generar cambios reales.

De los conciertos al activismo global

El poder de organización de las ARMY se ha visto reflejado en distintos momentos clave a nivel internacional.

En 2020, durante las protestas por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos, BTS donó un millón de dólares al movimiento Black Lives Matter. En respuesta, el fandom logró recaudar una cantidad similar en menos de 24 horas para apoyar causas antirracistas.

Durante la pandemia de COVID-19, fanbases de ARMY en distintos países organizaron colectas de víveres, donaciones de insumos médicos y apoyos comunitarios, especialmente en regiones golpeadas por la crisis sanitaria. En países como Chile y Colombia, el fandom también ha participado en campañas solidarias y acciones de ayuda social.

CDMX: fans organizadas que presionan a las instituciones

En México, el reciente caso de los boletos de BTS volvió a demostrar esta capacidad de organización. A través de redes sociales, correos y quejas formales, las ARMY exigieron a las autoridades claridad sobre los precios y cargos en la venta. La presión fue suficiente para que Profeco anunciara que vigilaría el proceso.

Más allá del concierto, el caso abre una conversación más amplia: el papel de los fandoms como comunidades informadas que pueden incidir en decisiones comerciales y exigir derechos como consumidores.

Lo que sucede con las ARMY en la CDMX confirma algo claro: ya no son solo fans, son una comunidad con voz, estructura y poder real.

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