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¿Qué se confirmó sobre la Mascarita peninsular en La Ribera?
La Mascarita peninsular, también conocida como Mascarita Bajacaliforniana, vive en los oasis cercanos al pueblo de La Ribera, en el municipio de Los Cabos, según confirma un artículo publicado el 14 de octubre de 2026 en Huitzil, la Revista Mexicana de Ornitología.
El estudio lo hicieron investigadores del Departamento Académico de Ciencias Marinas y Costeras de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) y de la organización Pronatura Noroeste, encabezados por el investigador Roberto Carmona.
De acuerdo con los autores, es la primera vez que la presencia de esta ave en La Ribera aparece en una publicación científica, ya que los oasis de la zona no estaban incluidos en los estudios sobre la especie.
En 2024, el mismo equipo no encontró a la Mascarita en La Ribera, pero el grupo local “Mujeres de Acción y Resiliencia” les señaló que no habían revisado las zonas con más vegetación, que es donde vive el ave, por lo que regresaron en 2025.
El nuevo conteo se hizo el 10 de junio de 2025, al final de la temporada de reproducción, en dos oasis: El Surgidero, a 3 kilómetros al noroeste del pueblo, y el Estero La Boca, a 1.6 kilómetros al este.
Seis personas los recorrieron a pie desde el amanecer y se detuvieron en 16 puntos para contar las aves que veían o escuchaban.
Ese día registraron 41 Mascaritas, 24 en El Surgidero y 17 en el Estero La Boca, y el ave apareció en casi todos los puntos de conteo.
Los investigadores también midieron el espacio donde puede vivir, que suma 7.04 hectáreas de vegetación a la orilla del agua entre los dos oasis: 5.74 en El Surgidero y 1.30 en el Estero La Boca.
Con esos datos calcularon que en La Ribera viven unas 85 Mascaritas peninsulares, con un margen de entre 41 y 178 aves. Según el artículo, esa cifra equivale a entre el 5.1 % y el 13.1 % de todas las Mascaritas que se calcula que hay en el mundo.
¿Por qué la Mascarita peninsular está en peligro de extinción?
La Mascarita peninsular es un ave pequeña de la familia de los chipes y es endémica de Baja California Sur, es decir, no vive de forma natural en ningún otro lugar del mundo.
Solo se encuentra en los oasis del estado, desde San Ignacio, el sitio más al norte donde se reproduce, hasta el Estero Cascada, junto a Cabo San Lucas, el más al sur.
Para vivir necesita agua dulce todo el año y plantas que crecen a la orilla del agua, donde construye sus nidos. Usa tres tipos de plantas: el carrizo, el tule y el carrizo gigante, una especie exótica que llegó de otro lugar pero que el ave también aprovecha.
Los lugares con estas condiciones son escasos, porque Baja California Sur es el estado más seco del país, con menos de 200 milímetros de lluvia al año en la mayor parte de su territorio, y tiene pocos cuerpos de agua dulce permanentes.
La UICN la considera una especie vulnerable, y en México está en la lista de especies en peligro de extinción. Además, los oasis donde vive reúnen una gran variedad de especies, pero enfrentan amenazas como la llegada de especies invasoras.
Foto: UABCS
En un estudio publicado en 2025, el mismo grupo de investigadores visitó 31 oasis del estado y solo encontró a la Mascarita en 25 de ellos.
Con tan pocos sitios, los autores consideran importante que se conozca la población de La Ribera, que representa una parte grande del total de la especie.
El artículo también señala que plataformas de ciencia ciudadana como eBird, donde los observadores de aves suben sus registros, ya tenían reportes de la Mascarita en La Ribera y que esas plataformas difunden la información más rápido que las publicaciones científicas.
¿Cómo afectan los desarrollos turísticos a la Mascarita peninsular?
Aunque la población de La Ribera es importante para la especie, los investigadores advierten que está amenazada por las actividades humanas.
La principal amenaza es la pérdida de hábitat por desarrollos turísticos e inmobiliarios con poca o ninguna regulación, según el artículo.
Los autores explican que estos desarrollos se están quedando con el agua y la tierra de la zona, lo que reduce el espacio donde el ave puede vivir y hacer sus nidos.
El Surgidero está a solo 100 metros del desarrollo residencialLa Marina, en la playa de al lado también se construyeron palapas, vestidores y baños públicos para atraer turistas.
El Estero La Boca está más lejos de las construcciones como lo es la zona modificada más cercana queda a 1.2 kilómetros.
Esa diferencia podría verse en el comportamiento del ave. En El Surgidero, cerca de la mitad se registraron a 40 metros o más de los investigadores, mientras que en el Estero La Boca todas estaban a menos de 35 metros.
Foto: UABCS
Los autores creen que esto podría deberse a que en El Surgidero hay más perturbación humana, aunque también a que ahí hay más espacio de vegetación.
Además de los desarrollos, los oasis de Baja California Sur enfrentan otros problemas, como incendios, tala de carrizo, sobrepastoreo, uso excesivo del agua, contaminación y turismo sin regulación. También les afectan los ciclones y las sequías.
Ninguno de los dos oasis de La Ribera aparece en el catálogo más reciente de los oasis de Baja California Sur, publicado en 2014, por lo que había poca información sobre ellos.
Los investigadores aclaran que el conteo se hizo en un solo día, por lo que sería recomendable hacer más visitas. Aun así, consideran que la cifra de 85 aves es un buen primer cálculo.
Según el artículo, estos datos servirán como punto de partida para un programa de monitoreo y los autores piden tomar “acciones prontas y efectivas” para su conservación.
Contar a esta ave no es sencillo, aunque los machos tienen un plumaje amarillo con un antifaz negro, la Mascarita suele esconderse entre la vegetación, por lo que en el estudio se registró tanto por lo que se veía como por su canto.
Este estudio recibió apoyo económico de BirdLife International, una organización dedicada a la conservación de las aves.