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En el norte de Baja California Sur existe una zona donde antiguos habitantes dejaron figuras humanas y animales plasmadas sobre paredes de roca hace miles de años. El recorrido para llegar hasta estos sitios también forma parte de la experiencia.
La Sierra de San Francisco, ubicada en el municipio de Mulegé, concentra uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de la península y forma parte del patrimonio mundial desde 1993.
¿Cuál es el pueblito de Baja California Sur que tiene unas de las pinturas rupestres más antiguas del mundo?
Las pinturas se encuentran en la Sierra de San Francisco, dentro de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, en el norte de Baja California Sur.
La zona comprende aproximadamente 3 mil 600 kilómetros cuadrados y cuenta con cañones, barrancas, cuevas y abrigos rocosos donde se han encontrado numerosas evidencias de ocupación humana.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la sierra se han registrado más de 2 mil sitios con evidencia de presencia humana, distribuidos en 12 cañones principales. El conjunto incluye pinturas y petrograbados realizados durante distintos periodos.
Uno de los elementos que distingue a esta región es el llamado Gran Mural, un estilo de arte rupestre caracterizado por figuras de gran tamaño.
Las representaciones incluyen personas y diferentes especies de animales terrestres y marinos, entre las que aparecen, se encuentran:
Venados.
Borregos cimarrones.
Pumas.
Aves.
Peces.
Ballenas.
Tortugas.
Mantarrayas.
Leones marinos.
Serpientes.
Las pinturas fueron realizadas principalmente con tonos rojo, negro, blanco y amarillo, obtenidos a partir de pigmentos minerales.
Algunas figuras tienen dimensiones superiores al tamaño de una persona y se encuentran en paredes y techos ubicados a varios metros del suelo.
La antigüedad de las manifestaciones también es uno de los aspectos que más llama la atención. El INAH señala que los fechamientos realizados en la zona han establecido una antigüedad de por lo menos 7 mil 500 años para algunas pinturas.
En la cueva de San Borjita, por ejemplo, se identificó una figura humana que fue fechada en unos 7 mil 500 años, considerada una de las representaciones humanas más antiguas conocidas hasta ahora en América.
Entre los sitios que forman parte del conjunto se encuentran Cueva La Pintada, Las Flechas, La Soledad, Los Músicos, Boca de San Julio, Cuesta Palmarito y El Ratón, entre otros.
La importancia de este patrimonio llevó a que la Sierra de San Francisco fuera inscrita como Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1993. El INAH señala que el sitio destaca por la calidad, tamaño, cantidad y conservación de sus pinturas.
¿Quiénes hicieron las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco?
Las pinturas fueron realizadas por antiguos grupos que habitaron la península de Baja California antes de la llegada de los misioneros jesuitas. El nombre de quienes hicieron originalmente estos murales no se conoce con certeza.
Los grupos cochimíes que habitaban la región cuando llegaron los misioneros en el siglo XVII tampoco se atribuyeron la creación de las pinturas.
De acuerdo con información del INAH, los relatos recogidos en esa época señalaban que habían sido hechas por una antigua raza de gigantes que habría desaparecido antes de su llegada.
La información arqueológica permite relacionar las pinturas con comunidades de cazadores-recolectores que tenían un conocimiento amplio de su entorno. Estas poblaciones se desplazaban por diferentes zonas para obtener agua, alimentos y materias primas.
Las imágenes muestran parte de esa relación con el ambiente. En los murales aparecen animales terrestres y marinos, además de figuras humanas y otros elementos que pudieron estar relacionados con las actividades y creencias de quienes realizaron las pinturas.
El INAH explica que el arte rupestre constituye una parte de la cultura material de estos grupos y permite estudiar cómo percibían y representaban los fenómenos de su entorno.
La conservación de los murales también está relacionada con las condiciones naturales del lugar. El clima seco, la geología de la sierra y el aislamiento de los sitios ayudaron a mantener las pinturas durante miles de años.
La zona fue ocupada por grupos humanos durante miles de años. Con el paso del tiempo, la tradición de pintar sobre roca continuó hasta los últimos periodos anteriores a la llegada de los misioneros.
Los estudios arqueológicos han encontrado evidencias de una tradición artística que se desarrolló durante un periodo muy amplio.
¿Cómo se pueden visitar las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco?
Llegar a los murales no es como visitar una zona turística convencional. Los sitios se encuentran en áreas de difícil acceso dentro de la sierra y requieren una preparación previa.
El INAH señala que para visitar la zona arqueológica es necesario realizar los preparativos mediante el Módulo de Información ubicado en San Ignacio, que es la población más cercana.
También se requiere organizar el recorrido con guías y animales de monta y carga, ya que dentro de la sierra existen principalmente caminos de herradura.
Los recorridos pueden durar varios días dependiendo de los sitios que se quieran conocer. Algunas rutas permiten visitar diferentes conjuntos de pinturas y se realizan a pie o en mula.
De acuerdo con información del INAH sobre la zona, existen recorridos hacia sitios como:
La Pintada y Las Flechas, con recorridos de aproximadamente dos días.
La Pintada, Las Flechas, Boca de la Soledad, Los Músicos y San Julio, en expediciones de al menos dos días.
San Gregorio, San Gregorito y San Casimiro, con recorridos de al menos tres días.
Otros circuitos que incluyen sitios como La Serpiente, Los Corralitos, La Supernova, El Mono Alto y El Palmarito.
Para las expediciones de mayor duración se requiere llevar agua, alimentos, equipo para acampar y otros artículos necesarios para permanecer en la sierra. El INAH también establece mecanismos de control de acceso y límites de visitantes para determinados sitios.
Antes de realizar el viaje también es posible conocer más sobre este patrimonio en la Sala Introductoria a la Zona Arqueológica de Sierra de San Francisco, donde se explica la historia de la región, las características de las pinturas y las técnicas utilizadas para elaborarlas.
La visita permite conocer un conjunto de pinturas que ha permanecido durante miles de años en las montañas de Baja California Sur.
Su importancia no está solamente en la antigüedad de algunas figuras, sino también en la cantidad de sitios, el tamaño de los murales y la información que aportan sobre los grupos humanos que habitaron la península.