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Este pueblito de Baja California Sur esconde un oasis y una misión de más de 300 años

Entre montañas y caminos de Loreto se encuentra un pueblo que conserva parte de la historia y las tradiciones de Baja California Sur.

Foto: llegaspy / TripAdvisor
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En medio de la Sierra de la Giganta se encuentra uno de los Pueblos Históricos de México, al igual que Miraflores, que recibió recientemente este nombramiento. Este lugar conserva una antigua misión, canales de agua, árboles frutales y tradiciones que se mantienen desde la época colonial.

Este poblado también ofrece senderos entre montañas, arroyos y paisajes desérticos que permiten conocer una parte distinta de Baja California Sur.

¿Cuál es el pueblito de Baja California Sur que esconde un oasis y una misión de más de 300 años?

San Javier se encuentra en el municipio de Loreto, dentro de la Sierra de la Giganta, y es reconocido por su valor histórico y cultural.

Su plaza, calles empedradas y construcciones tradicionales forman parte del paisaje de esta comunidad, donde también se mantienen actividades relacionadas con la agricultura y la producción de vino misional.

El principal atractivo del poblado es la Misión de San Francisco Javier de Viggé-Biaundó, una construcción que forma parte de la Ruta de las Misiones de Baja California Sur.

La misión fue establecida el 10 de marzo de 1699. La primera construcción se realizó con adobe y contaba con una casa para el sacerdote residente.

Sin embargo, ese primer sitio fue abandonado después de un ataque y, en 1701, la misión fue establecida nuevamente en el lugar donde permanece actualmente.

El nombre Viggé-Biaundó proviene de la lengua de los grupos indígenas cochimíes que habitaban la región y hace referencia a una zona ubicada entre tierras altas y cañadas.

La construcción que actualmente se conserva comenzó a levantarse con piedra de las canteras cercanas al arroyo de Santo Domingo.

Los trabajos estuvieron a cargo del misionero jesuita Miguel del Barco y la iglesia quedó terminada y fue bendecida alrededor de 1758.

En su interior todavía se pueden observar elementos de la construcción y decoración original, entre ellos un retablo barroco de madera tallada y dorada dedicado a San Francisco Javier, además de pinturas de carácter religioso.

La historia del lugar también está relacionada con el aprovechamiento del agua, los primeros misioneros enfrentaron dificultades para obtener suficiente agua para la comunidad y los cultivos, por lo que se construyeron canales, pequeñas presas, acueductos y depósitos para aprovechar el recurso disponible.

Estas obras permitieron cultivar productos como trigo, maíz y frijol, además de árboles frutales. Con el paso de los años, algunas de estas prácticas agrícolas se mantuvieron entre las familias de la comunidad.

Entre los elementos que todavía forman parte del paisaje se encuentra un olivo de más de 300 años, relacionado con la producción de aceite de oliva que se desarrolló en la zona desde los primeros años de la misión.

San Javier también conserva un pequeño cementerio junto a la misión, donde descansan algunos habitantes y pioneros de la comunidad.

Al igual que otros conserva espacios relacionados con distintos momentos de la historia del estado, como el desarrollo de la actividad minera que comenzó tras el descubrimiento de yacimientos de cobre en Santa Rosalía, municipio de Mulegé.

Foto: Christine C /TripAdvisor

Foto: Christine C /TripAdvisor

¿Qué se puede hacer en San Javier?

La visita a San Javier no se limita al recorrido por la iglesia, la ubicación del poblado permite realizar actividades al aire libre y conocer los paisajes de la Sierra de la Giganta.

Entre las opciones se encuentran diferentes rutas de senderismo que pasan por cañones, arroyos y zonas de vegetación desértica, algunas de las rutas señaladas en la zona son:

  • Cueva de Segundo Paso: recorrido de dificultad moderada de aproximadamente 3.9 kilómetros, que comienza cerca del Arroyo San Javier y conduce hasta una cueva donde se encuentran pinturas rupestres
  • Arroyo San Javier: ruta de alrededor de 4.5 kilómetros y de dificultad baja, ubicada en la zona del arroyo, también puede recorrerse en bicicleta
  • Mesa El Potrero: camino de unos 3.1 kilómetros y dificultad moderada, con vistas de los paisajes de la sierra

La zona también cuenta con sitios donde se pueden observar aves y recorrer los alrededores de la comunidad, debido a las condiciones del terreno y al clima de la región, para realizar estas actividades es recomendable llevar suficiente agua, protección solar y calzado adecuado.

Otro elemento que forma parte de la identidad de San Javier es la producción de vino misional, los habitantes de la comunidad han mantenido el cultivo de la vid y métodos tradicionales para elaborar esta bebida.

Durante una visita es posible encontrar productores locales que ofrecen vino y otros productos elaborados en la zona. La actividad se relaciona con las prácticas agrícolas que llegaron a la región durante la época de las misiones.

También existen pequeñas huertas y sitios tradicionales a lo largo del camino, uno de ellos es Las Parras, donde se encuentra una capilla con más de 200 años de antigüedad.

Foto: Explora tu baja

Foto: Explora tu baja

¿Cómo llegar a San Javier desde Loreto?

San Javier se encuentra aproximadamente a 38 kilómetros de Loreto, en dirección hacia la Sierra de la Giganta, el recorrido desde Loreto toma alrededor de 40 minutos, aunque el tiempo puede variar según las condiciones del camino.

La ruta incluye curvas y tramos de montaña debido a la ubicación del poblado, también es posible encontrar cruces de arroyos durante el trayecto, por lo que las condiciones pueden cambiar después de lluvias.

Por esta razón, es importante revisar el pronóstico del tiempo antes de viajar, especialmente durante la temporada de lluvias si se presentan precipitaciones fuertes, los arroyos pueden aumentar su caudal y dificultar el paso.

Es una comunidad pequeña que conserva distintos elementos de la historia del estado, como una misión del periodo colonial, antiguos sistemas para aprovechar el agua, agricultura y la producción tradicional de vino y aceite de oliva, además de sus paisajes de montaña.

La Misión de San Francisco Javier de Viggé-Biaundó forma parte de la Ruta de las Misiones de Baja California Sur, un recorrido que conecta antiguos templos construidos entre los siglos XVII y XVIII.

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